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Colores en armonía: Las 6 fórmulas básicas para construir gamas de color

El mero color, sin significado y sin forma definida, puede hablar al alma de mil maneras diferentes.

Oscar Wilde
El Círculo cromático

Si pudiéramos reducir el Diseño Gráfico a sus componentes mínimos, quizás éstos serían la tipografía y el color. Y, en este último caso, a no ser que sólo queramos usar un color (cosa totalmente plausible) tendremos que combinar dos o más, creando una paleta o gama de colores.

Esto entraña una dificultad aparente: no todos los colores casan bien entre ellos, aunque es alta la probabilidad de que eligiendo sólo un par de ellos esta combinación resulte armónica (percíbase aquí el lenguaje musical, ¡estamos creando acordes!), la cosa se complica cuando añadimos un tercer, cuarto o quinto color.

Una recomendación básica, igualmente válida para la elección de tipografías, es no usar más de dos o tres colores en nuestro diseño. Todo lo que se exceda de esta configuración mínima es probable que sólo aporte ruido y confusión.

Uno de los teóricos del color más importantes, Steven Bleicher, estableció las fórmulas más consensuadas y utilizadas por artistas y diseñadores de todos los campos para la confección de gamas de color. Estas teorías se nutren de investigaciones y trabajos de artistas desde Leonardo da Vinci pasando por Isaac Newton hasta nuestros días.

El Círculo Cromático

La herramienta básica para la construcción de paletas de color armónicas es el círculo cromático. Su invención data de 1666, cuando Sir Isaac Newton estableció el primer modelo de círculo cromático conocido (o “rueda de color”).

El círculo cromático de Newton no tenía colores…

El círculo en principio puede representar sólo los colores básicos (rojo, azul, naranja…) o complicarse todo lo que queramos ampliándola con gamas que van del negro al blanco en cada color, es decir crominancia más variaciones de luminancia.

Tenemos también varios modelos en cuanto a la mezcla de color, aditiva o substractiva, con lo que la distribución de colores puede variar, aunque la idea básica es la misma y su utilidad para lo que nos ocupa tampoco cambia notablemente. En cualquier caso el círculo representa los colores visibles por el ojo humano: del rojo al violeta pasando por los tonos intermedios. Fuera de los límites de lo visible estarían los infrarrojos y los ultravioletas, que no podemos percibir.

En el círculo cromático podemos distinguir por un lado los colores primarios, los que llamaríamos (no con una precisión científica, pero suficiente) azul, rojo y amarillo; por otro, los colores secundarios, resultantes de mezclar los anteriores, esto es, naranja, verde y violeta, y finalmente, pero no de forma exhaustiva, los terciarios, es decir los tonos intermedios (amarillo anaranjado o verde azulado, por ejemplo). Evidentemente entre dos colores cercanos hay siempre tonos intermedios, así que podríamos seguir hasta el infinito.

En el modelo que estamos usando tenemos también los tonos del blanco al negro para cada color, o sea de más luminoso a menos. Podemos extrusionar la rueda y modelar un cono o un cilindro añadiendo capas con los colores más o menos saturados también. El modelo sería tridimensional, pero para nuestro propósito no es absolutamente necesario. Lo veremos en otra ocasión con más detalle.

Creando Armonía

Las gamas de color las crearemos siguiendo ciertas reglas basándonos en la posición de los colores en el círculo. Las fórmulas básicas son las que siguen:

1- Armonía Monocromática

La fórmula más sencilla, elegante y fácil de usar. Se trata de combinar sólo matices de un solo color, eligiendo uno como principal o dominante y el resto añadiendo negro o blanco. Transmite serenidad y fiabilidad.

Armonía monocromática

Ejemplo:

Ejemplos de armonía monocromática

2- Armonía de complementarios

Para construir esta armonía de color elegimos dos colores opuestos en el círculo cromático, es decir, a 180º de distancia. Esto crea un alto contraste muy impactante sobre todo con colores muy saturados, aunque a veces produce ilegibilidad en textos. Se puede disminuir su agresividad añadiendo matices más claros y oscuros, o blancos y negros.

Armonía de complementarios

Ejemplo:

Ejemplos de armonía de complementarios

3- Armonía de análogos o adyacentes (gamas múltiples)

Son colores análogos los que se encuentran muy cerca en el círculo cromático, con unos grados de distancia. Resulta una gama muy natural, tranquila y armoniosa. Es de utilidad usar un color principal y dos o tres adyacentes para complementarlo.

Armonía de análogos

Ejemplo:

Ejemplos de armonía de análogos

4- Armonía de complementarios cercanos

Usamos un color principal y, en lugar de su complementario, elegimos los adyacentes al mismo. El contraste es menor que en el caso de los complementarios (ver caso 2, más arriba) y la combinación más versátil.

Armonía de complementarios cercanos

Ejemplo:

Ejemplos de armonía de complementarios cercanos

5- Armonía de triada de complementarios

Seleccionamos colores equidistantes 120º en la rueda de color, aunque podríamos con esta misma fórmula crear gamas de cuatro (ver más abajo), cinco o más colores, eligiendo equidistancias de 90º o 60º por ejemplo. La combinación es vibrante pero menos agresiva que la de complementarios puros. Podemos jugar con matices o con colores saturados.

Armonía de triada de complementarios

Ejemplo:

Ejemplos de armonía de triada de complementarios

6- Armonía de dobles complementarios o cuatriada

Si elegimos cuatro tonos de forma que sean complementarios dos a dos, ya sean equidistantes (armonía tetrádica cuadrada) o no (rectangular). La paleta es muy llamativa y es recomendable equilibrar colores cálidos y fríos, usando uno como predominante y el resto en menor densidad. Es quizás la armonía más complicada.

Armonía de dobles complementarios

Ejemplo:

Ejemplos de armonía de dobles complementarios

En conclusión…

Como hemos podido comprobar la elección de una paleta armónica de color para nuestro diseño no es complicada, se basa en un puñado de principios muy sencillos, -aunque podemos añadir toda la complejidad que queramos ampliando el circulo con variaciones en brillo y saturación por ejemplo-. Es importante trabajar este punto para conseguir piezas que comuniquen con eficacia y transmitan las emociones apropiadas al mensaje.

Seguiremos ampliando este tema tan importante en futuras entradas.

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